jueves, 21 de febrero de 2013

Yo sí amamanto


Cada día me impresiono más al ver como la industria de las fórmulas infantiles trata de vendernos una imagen que no es. Les pareceré un poco antipática pero es la realidad. Desde mi propia experiencia les puedo decir que no hay nada mejor que ser alimentado con leche materna.

Si les digo la verdad, tendría que comenzar por el principio. NUNCA recibí una gota de leche de la tetica de mi mamá, fui alimentada y engordada a punta de potes de leche; al sol de hoy soy una mujer muy sana, también porque he cambiado mis hábitos alimenticios desde hace cinco años para acá convirtiéndome en vegetariana.

Mi madre siempre dijo sin ningún tapujo que NO le gustaba amamantar y se lo respeto, pero esa acción tuvo en cierta medida sus consecuencias a lo largo del tiempo. Primero, decir eso sin ningún remordimiento te hace pensar y reflexionar en porqué no lo hizo si realmente nos ama tanto a mi y a mi hermano, mi hipótesis es que la industria era tan fuerte en ese momento que te engañaban fácilmente y al recibir un biberón ya no quieres probar teta; segundo, está la influencia familiar, y lo he constatado con mi abuela (la mamá de mi mamá) que a cada rato me dice: ¡Pero métele un tetero, esa “agüita” no lo alimenta! (porque si no ven al niño gordito y con muchos cauchitos entonces está mal alimentado). Pero yo, mantengo fuertemente mi posición y hago caso omiso a sus comentarios, a los de mi madre y el resto de las mujeres de mi familia, que no son muy pro lactancia que digamos.

Luego de tantos años, pensé que eso no iba a afectar en nada, pero no es así. Llegó un momento (cuando ni siquiera me había casado ni pensaba tener una familia) que le dije a mi mamá algo parecido a esto: “No entiendo porqué nunca nos diste pecho, creo que fue un error muy grande de tu parte; si tu me hubieras amamantado quizá yo fuera aún más sana todavía y tendría otros anticuerpos que quizás otras personas si tienen”. Es decir, llegó el momento en que se lo reclamé. Sinceramente, no sé cuál sería la reacción de mi mamá en ese instante o si pensaría en eso después; pero la verdad es que no podía quedarme con eso; y pensar que no contaba con ninguno de los conocimientos que tengo ahora que soy madre.

A partir de ese día y no sé porqué tampoco, me convencí a mi misma que si algún día tuviera un bebé iba a hacer todo lo posible por darle el mejor alimento del mundo: la leche materna. Hoy, a seis meses después del nacimiento de mi hijo me digo a mi misma que lo fue la mejor decisión que pude tomar. Asesorarme durante el embarazo de las técnicas de amamantamiento y todos los beneficios que trae fue lo primero que hice junto a mi esposo, que me apoya 100%, lo otro fue luchar contracorriente contra los prejuicios y comentarios de la sociedad y sobre todo la familia, que muchas veces en lugar de apoyar lo que hacen es echar a perder el proceso.

Hoy día, sigo viendo casos cercanos de niñ@s que reciben poca leche de su madre o absolutamente nada, lo cual me genera cierta tristeza; porque yo lo viví y no sólo es el alimento que recibes de esa mujer, sino el vínculo que se forma. Mi madre y yo nos amamos, pero jamás hemos sido compenetradas, no somos de abrazarnos ni de besarnos, no hay esa complicidad como lo tienen otras familias. Y siento que en parte, la lactancia tuvo que ver con ese lazo irrompible que se forja en esos primeros meses o años de vida. Véase en mi espejo si no quiere que su hij@ le diga más adelante ¿Por qué? Yo pasé veintitantos años para darme cuenta y soltar prenda.

No voy a decir que los primeros días son una maravilla, son realmente fuertes, sobre todo porque duele un poco, pero eso se supera con las ganas inmensas que uno tenga de amamantar a su hij@, de admirarle y quedarse prendada de esa criaturita. Cada vez que me lo pongo al pecho es como si estuviéramos enamorados, seis meses después es así.

Lo que puedo recomendar es que busquen asesoría durante el embarazo de promotoras o consejeras de lactancia, tal como yo lo hice, sin costo alguno. Eso evitará pezones rotos por mal agarre, mastitis, dolor agudo y un sinfín de cosas más que yo jamás jamás jamás sufrí.

Nunca he sabido lo que es llevar un pote de leche bajo el brazo, preparar engorrosamente un tetero cuando salgo a la calle y mucho menos comprar a cada rato una latica de fórmula que se acaba en dos sentadas. 

Recuerdo hace como dos años que un compañero de trabajo compraba hasta siete laticas de un solo guamaso antes de que se agotara y para no comprarla a cada rato; buena parte de su sueldo se iba en aquellos perolitos. Y hoy me digo no puedo seguir permitiendo eso, ver a esas personas que igual que mi madre no recibieron una ayudadita y evitarse todo esto.

Por eso, uno de los propósitos de este año es convertirme en promotora y consejera de lactancia materna, para ayudar a otras madres y embarazadas a lograr una lactancia exitosa, porque amamantar es VIDA, es AMOR, es ECONOMÍA, es PRACTICIDAD, es ECOLOGÍA.

9 comentarios:

  1. Yo hace años que también lo decidí. En poco menos de mes y medio, tendré ocasión de probar.

    Me he informado por mi cuenta, pero también tengo a mano el contacto de asesoras de lactancia, por lo que pudiera pasar.

    Y sí, pienso que te ahorras en molestias de bibes y en gastarse un dineral en la leche preparada (que, además, encontraron que tenía altos niveles de azúcar).

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    1. Gracias Monstrua por tu aporte, tu comentario es muy valioso. Es la mejor decisión que has tomado, no dudes en contactar a consejeras de lactancia, realmente te dan un apoyo y una ayuda insuperable... tú puedes

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  2. Yo también lo decidí mucho antes de que naciera Hache y como tú MamáMerlin yo no fui amamantada, nací de cesárea y a las pocas horas tuvieron que operar a mi madre, con lo que me conoció creo que dos días después, (eran otros tiempos). La leche llegó tarde, mal y nunca y yo no la quise.
    En el hospital le dí pecho a la pequeña Hache pero el calostro era insuficiente, después de 24 horas de llantos, decidí darle un biberón de fórmula para que se calmara. Desde ese momento la ponía al pecho y continuaba siendo insuficiente, así que detrás le daba un poco de biberón hasta que a los 3 días y medio me subió la leche y desde entonces no ha vuelto a tomar ni un biberón de fórmula (casi 5 meses). Desde la semana pasada a media mañana si que tiene que tomar un bibe pero con la leche que yo le dejo del día anterior.
    Yo ánimo a todo el mundo a que lo intente, porque es algo único.

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    1. La cuestión es no desistir ni rendirse... Tener mucho apoyo en esas primeras horas por parte del personal médico, de tu pareja, de la familia, es fundamental para que la lactancia sea exitosa de allí en adelante. Que bueno que Hache tiene la oportunidad de ser amamantada!!!

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  3. Y hale, creo que lo tienes repe, pero mira... http://www.centimetronews.com/2013/02/doble-premio.html

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  4. Amamantar es una de las decisiones más sabias y acertadas que he tomado en mi vida! Mi bebé tiene 8 meses recibiendo mi amor, mi néctar de vida y eso me llena de una felicidad increíble. tampoco fue fácil para nosotros, yo tuve una cesárea y no pude ver a mi bebé sino el día siguiente de nacido, obviamente le dieron formula esa noche y la siguiente..aún así, mi esposo y yo decidimos que el sería amamantado porque desde el embarazo nos tomamos la m(p)aternidad muy en serio. Un traspiés tras otro, dolor, grietas en los pezones, incomprensión, hasta que todo fluyó y en mes y medio ya nos lo estábamos disfrutando! Ahora Luciano, enamorado de su tetica, busca su refugio en mi pecho y allí siempre consigue lo que quiere.. Saludos

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    1. Que lindo relato Greicy!!!! Lo importante es que pudiste vencer todos estos obstáculos y reina en tu lecho la lactancia materna, un verdadero acto de amor del que jamás te arrepentirás. Besos y gracias por compartir tu experiencia.

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